Finalmente fui a Coiba. Excelente paseo.
Salimos de Panamá a las 12am del sábado y en Santiago recogimos a 5 personas, paramos a desayunar a las 4am en un lugar por el Mercado Público de Santiago que Aristóloga calificaría mal no por la comida sino por el aspecto de todo, es para personas con estómago fuerte que les importa la comida y no lo que ven.
Luego de un desayuno típico panameño tomamos rumbo a Soná para llegar a Santa Catalina y de ahí tomar las lanchas que nos llevarían a Coiba.
Ya en Coiba nos acomodamos en las instalaciones de la ANAM, que dicho sea de paso fue uno de los campamentos de lo que era la Isla Penal de Coiba, y partimos para el Sendero del Mono. Para variar no vimos ni oimos ningun mono pero el paseo fue chévere.

La siguiente parada fue la Isla Granito de Oro. La isla está cerca de donde nos quedamos y vale la pena ir por allá. Está rodeada de corales y por supuesto de vida marina. Haciendo snorkeling se pueden ver montones de peces, tortugas, corales, etc. En la arena hay montones de caracoles; son tantos que cuando estan sobre las rocas puedes escuchar el ruido que hacen.
Al día siguiente caminamos el Sendero Los Pozos para ir a las aguas termales. En el camino nos encontramos con una boa como de 6′ para alegría del «culebrologo» que iba con nosotros en el paseo. Por supuesto hubo sesión de fotos con la boa.
Las instalaciones de las aguas termales no están muy cómodas nada pero al menos los pozos contaban con agua suficientemente caliente. En una de las tinas el agua estaba tan caliente que salía vapor, la otra tenía una temperatura decente y era una especie de piscina donde estaba metido casi todo el grupo, a otra no me asomé porque en el camino allí me hundí en un lodazal así que aborté la misión. Con el calor que tenía no me provocaba meterme en una tina de agua caliente así que pasé de bañarme en las aguas termales.
La siguiente parada fue en el Campamento Central del penal. Nos recibió el encargado del campamento y nos dio el tour por algunas celdas e instalaciones. Hay unos 18 reos y unos 7 policías en ese campamento que según entiendo es el único que está funcionando actualmente. Cuando se declaró la isla como Patrimonio Mundial se desalojaron los campamentos pero luego decidieron traer algunos reos para que le dieran mantenimiento. Supongo que como aún no se sabe qué va a ocurrir con la isla no se ha presupuestado dinero ni se ha planeado darle mantenimiento de verdad. Es una lástima que todo esté tan destruido y descuidado, le quita un poco «el feeling» de estar en una de las cárceles más famosas de Panamá.

Compramos artesanías a los reos y luego fuimos a tomar agua de pipa que les habíamos pedido. Allí estuvimos un rato tomando agua y conversando con los muchachos.
Luego del campamento central fuimos a la playa que está frente a la ANAM donde el piloto del Sha de Irán tenía su casa. Aquí almorzamos, nos bañamos en la playa y subimos los 86 escalones para ver la casa del piloto que ahora pertenece al STRI. No nos dejaron tomar fotos a la casa y realmente no había nada a lo que mereciera la pena tomarle fotos. La vista desde allí era preciosa. Nos quedamos en la isla viendo el atardecer.
El último día nos regresamos a tierra firme luego del desayuno y nos bañamos en la playa que está frente a Santa Catalina, creo que es la Isla Santa Catalina. El agua cristalina y con tonos turquesa invitaba a bañarse. La playa super bonita.
Cuando cruzamos a Sta. Catalina el bus ya nos estaba esperando así que luego de cambiarnos regresamos a Panamá.
Fue un buen paseo, Coiba merece la pena visitarla. Casi todas las veces que anduvimos en lancha nos encontramos con delfines, peces voladores, y creo que hasta ballenas. Cuando sea un buzo más experimentado y que no me importe encontrarme con tiburones y ballenas, me atrevería a bucear por allá.
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