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Crowders Mountain


Otra de las actividades que hicimos en este trip fue visitar este parque para hacer algo de hiking. Así que armadas con la dirección en el TomTom nos fuimos para Crowders Mountain.

Comenzamos a caminar por los senderos y decidimos subir por el Backside Trail (más corto) para regresar por el Tower Trail (más largo). Luego de terminarlos no se si es mejor hacer así o lo contrario porque el corto es más empinado y tiene 334 escalones al final que no hacen mucha gracia cuando ya vas cansado.

Los senderos bien señalizados, cada cierta distancia ves el símbolo del sendero que te indica que vas por el camino correcto.

La vista de la cima es super. A lo lejos se ve Charlotte. Los alrededores también se usan para escalar.

Vista al mar y la ciudad


Cuando estaba haciendo fila para el check in en el aeropuerto, solicitaron voluntarios para ceder su puesto en el avión. La oferta era muy tentadora, sobre todo porque estaba comenzando las vacaciones y tenía «todo el tiempo del mundo»; después de pensarlo un rato me anoté.

A los 8 voluntarios nos acomodaron en un hotel 5* con todas las comidas pagadas y otro regalito muuuy nice.

Ahhh, las vacaciones. 🙂

Paseo en Kayak por el Lago Gatún


El fin de semana pasado participé en un paseo en kayak por el Lago Gatún. La gira fue organizada por Aventuras Panamá y se podría decir que fuimos conejillos de indias pues era la primera vez que hacían ese recorrido y querían probar qué tal.

En fin, desde la rampa pública de Gamboa partimos en lanchas hacia una playita cercana donde repartieron el equipo y dieron las instrucciones pertinentes sobre el uso del kayak y el timón.

En el grupo había una chica que asumo es bióloga o algo por el estilo pues iba con binoculares y parecía conocer bastate sobre la fauna y flora del lugar. Vimos perezosos, monos aulladores, cariblancos, murciélagos y por suerte no vi el lagarto. 😉

Buen tour, seguro mejorarán para cuando decidan implementar la gira en su «menú».

Más fotos aquí.

La aventura de subir el Volcán Barú.


Lo hice, subí el Volcán Barú y sobreviví para contarlo. 🙂

Hace varios meses un grupo de amigos comenzamos a hablar sobre la idea de subir el Volcán Barú. Discutimos sobre varias fechas y al final nos decidimos por hacerlo cerca de los carnavales para que más gente pudiese sumarse.

Así pues, comenzó el entrenamiento: gimnasio, caminatas, búsqueda de información, etc. Creo que nada de lo que hicimos nos preparó para la magnitud de lo que nos esperaba. Debo confesar que pensé que sería mucho más fácil. Pensé que era más tipo sendero y no tanto rocas que escalar.

Decidimos subir por el lado de Volcán ya que quedaba más cerca de nuestro hospedaje y también porque la vista es mejor. Al bajar del volcán, nos esperaban las cabañas de Los Quetzales para reponer energías. Al final creo que Los Quetzales fue la mejor decisión para reponernos.

Llegamos a Chiriquí el miércoles a mediodía para tener tiempo de ultimar detalles y descansar ante de subir. Es importante arreglar el transporte hacia el punto de partida con anterioridad si se decide comenzar a subir de madrugada.

Comenzamos a caminar a eso de las 6:30am y puedo decir que desde allí ya sentía el pecho apretado, creo que eran los nervios. Luego de un rato caminando, y aún antes de entrar al bosque, paramos a quitarnos los abrigos para estar más cómodos.

Honestamente no tengo tan buena memoria como para hacer un recuento minuto a minuto así que por favor tener paciencia.

A eso de las 7am comenzamos a caminar por el bosque, donde vimos un quetzal. Creo que fue el único animal que vi en todo el recorrido. Aquí en el bosque hay muchos árboles atravesando el sendero y aquí comienza a sentirse el peso de las mochilas.

Volcán desde el Mirador.

Alrededor de las 10am llegamos al Mirador, donde paramos a tomar fotos, agua y comer algo leve.
A las 11:10am llegamos al Ojo de Agua, donde nos detuvimos por más tiempo para descansar y comer. Aquí se pueden ver las ‘firmas’ de varios que han subido con anterioridad; creo que la firma más vieja que vi era de 1971.

Firmas en el Ojo de Agua

Después del Ojo de Agua ya se ve que la vegetación cambia, ya no son árboles ocultando la luz en el sendero. Luego que salimos de esta ‘sección’ ya comenzamos a ver más lejos el pueblo de Volcán y donde comienza el vértigo.

Luego de salir del bosque.

Luego de salir del bosque.

Nos habían hablado de la sección de las piedras pero vuelvo y repito, no me imaginé que fuese tan fuerte. Luego viene la parte del cable donde el grado de dificultad es mayor: se hace más difícil subir por el cansancio y la altura y también hay muchas piedras sueltas que si no se camina con cuidado pueden causar un serio problema a los que van detrás.  No se quién puso el cable pero se le agradece, sirve para apoyarse y subir pero aún así no es tan fácil. Nuestro guía prefiere no usarlo y llevarnos por las rocas que están más lejos del barranco.

Esta es la parte que se me hizo interminable y muy sufrida. Aquí ya el aire se hace menos denso y se siente que el corazón se te va a salir con cada paso que das. La vista compensa el sufrimiento.

Es aquí donde entra en juego la parte psicológica. Es cuando ves que caminas y caminas pero no llegas y comienzas a desesperarte por el cansancio, el hambre, la falta de aire.

Parte del volcán.

Parte del volcán.

Finalmente después de mucho batallar llegamos al cráter, el sitio donde planeamos pasar la noche para evitar el viento y el frío. Nos tomó mucho tiempo llegar allí y ya estaba oscureciendo como para subir a las antenas o la cruz; eso queda pendiente para la próxima.

Luego de sufrir en las piedras, al llegar al cráter casi tenemos un motín pues algunos pensaban bajar por Boquete para evitar pasar nuevamente por allí. Al final decidimos escuchar los consejos y bajar por donde vinimos. La bajada no fue mucho más fácil. Tomó menos tiempo pero no es relajo.

Después de esta experiencia creo que he aprendido algunas lecciones:

  • Prepararse, prepararse, prepararse física y mentalmente. Buscar información, preguntar a gente que ya ha hecho el trayecto.
  • Empacar lo menos posible. Hay que buscar eficiencia.
  • En cada parada comer algo que de energía. Creo que los emparedados no son prácticos, tal vez para la acampada sean lo mejor pero para el camino creo que los chocolates, power bars, etc son la mejor opción.
  • Probar, y aprender a usar, todo el equipo antes del paseo. Saber armar la tienda de campaña, a usar el pedernal, etc.
  • No esperar tanto tiempo en las paradas. Creo que esto fue lo que nos costó mucho tiempo al final.

Lo volvería a hacer? Claro que si, ya estoy entrenando.

Preparativos


Como ya había escrito anteriormente, este año tengo planeado subir el Volcán Barú. Si, caminando.

Ya tengo compradas las botas de hiking y un par de bastones. Ahora tengo que usar las botas un rato para que no me maltraten tanto los pies pues si voy a sufrir que al menos no sea por las botas.

Originalmente el plan era subir, acampar, bajar, pasar un par de noches en unas cabañas y regresar; ahora ya hay otros paseos incorporados. En resumen, el paseo pinta bien y ya pedí más días de vacaciones (esa es una de las cosas que me gustan de mi trabajo pero eso es otro tema).

Por ahí seguiré contando más de los preparativos.

Chau!

El policia es tu amigo?


Quién dijo que los policías nada mas te saben fregar? Hoy me pasó algo de lo más curioso con uno.

Resulta que llegué tarde con el tiempo justo a la parada donde tomo el bus del trabajo y el bus arrancó antes que pudiera alcanzarlo. Había un guardia de tránsito motorizado en la parada y vio todo la acción: yo con todos mis muleles con un pie en el carro con cara larga porque el bus se iba, mi hermana pitando y haciendo cambio de luces, y el bus saliendo de la parada como si nada.

Así que ni modo, a corretear al bus y tratar de alcanzarlo en la siguiente parada. En eso veo que nos pasa la moto del policía con la sirena encendida y se pierde delante del bus… resulta que el policía interceptó al bus para que parara y yo me pudiera subir. Una vez subí, el señor siguió su camino.

Ese señor hizo hoy su buena acción… y me alegró el día. Ese policía es mi amigo. 🙂

Panama Jazz Festival 2008


Anoche fui al concierto de clausura del Panama Jazz Festival. Estaba haciendo memoria y creo que he ido a la clausura de los 5 festivales. 🙂

Debo confesar que este año me negaba a ir porque cada año se llena más y se hace difícil desde entrar y salir hasta casi estar allí pero decidí no estresarme y apostar por la comodidad sobre la línea directa de visión a la tarima. La buena sorpresa es que este año estuvo mucho más organizado que en años anteriores! Todavía les cuesta el manejo del tiempo pero incluso eso también ha mejorado enormemente. Este año los accesos a la Plaza Catedral estaban cerrados y para accesar habia que pasar por un detector de metales lo que hacía la entrada un poco lenta pero al menos se supone que habría más seguridad. Espero que por ese detector hayan pasado todos.

Nos acomodamos a un lado de la tarima para al menos estar más cómodos y ver sin tanto problema pero desde allí solo se veia la parte delantera y no se escuchaba tan bien como en otras areas de la Plaza. Esto me recuerda que unas bocinas apuntando hacia los lados al igual que unas pantallas gigantes serían un éxito para el próximo año (voy haciendo mi «whishlist» por si los organizadores leen el blog 😉 ).

Ah, este año había puestos de comida… y buena comida! Había desde el clásico chorizo y carne en palito hasta pescado, lasaña, pollo a la pimienta pasando por la ensalada de feria y coditos. Buena esa porque creo que la mayoría de los que vendían comida eran gente del barrio (ojalá con carnet de salud vigente).

Vi al Tia Fuller trio que por cierto, la baterista la bota. También a Catherine Russel que canta muy bien y a Stanley Jordan que es fuera de serie.

En fin, algunas fotos de la noche.

Canopy Adventure @ El Valle


Estas fiestas patrias han sido de profundo relax, aunque seguro regresaré más cansada al trabajo. En fin, después de mucho pensarlo me sumé al paseo al Valle de Antón para hacer el Canopy Adventure.

Luego de una escala en el Rey Coronado que estaba de bote en bote para comprar algunas cosas de tomar por cualquier cosa enfilamos para nuestro destino.

Ya en El Valle nos tocó ir detrás del desfile del Dia de la Bandera, lo que aprovechamos para hacer «window shopping» desde el carro de los puestos de venta de cosas de segunda mano que había a lo largo de la ruta. Por qué estos desfiles los hacen en la única vía de acceso al resto del pueblo?

Finalmente llegamos al sitio y nos amarramos los arneses, la lluvia nos aguantó buen rato para comenzar porque nos dijeron que cuando el cable está mojado es más difícil frenar — y digo, quién quiere quedarse sin frenos colgado de un cable en medio de la selva? Pero parece que en El Valle siempre llueve podía pasar toda una vida antes que estuviera todo seco. Con frenos o no, decidimos comenzar.

Luego de caminar por 30 minutos por un sendero llegamos a la primera plataforma para comenzar la aventura. Ahí dan las instrucciones finales (cómo frenar, cómo deslizarse, qué hacer si frenas de más y quedas a medio camino, etc.), y ajustan bien el arnés.

Como siempre, luego del primer tramo ya uno le agarra el gusto. No es tan difícil como pensaba que era –probablemente porque en el tramo más difícil solo te tienes que sentar y disfrutar la vista porque el guía frena por ti.

Al final, entrega de Certificado de Audacia y todo.

 Las fotos están aquí.