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La aventura de subir el Volcán Barú.


Lo hice, subí el Volcán Barú y sobreviví para contarlo. 🙂

Hace varios meses un grupo de amigos comenzamos a hablar sobre la idea de subir el Volcán Barú. Discutimos sobre varias fechas y al final nos decidimos por hacerlo cerca de los carnavales para que más gente pudiese sumarse.

Así pues, comenzó el entrenamiento: gimnasio, caminatas, búsqueda de información, etc. Creo que nada de lo que hicimos nos preparó para la magnitud de lo que nos esperaba. Debo confesar que pensé que sería mucho más fácil. Pensé que era más tipo sendero y no tanto rocas que escalar.

Decidimos subir por el lado de Volcán ya que quedaba más cerca de nuestro hospedaje y también porque la vista es mejor. Al bajar del volcán, nos esperaban las cabañas de Los Quetzales para reponer energías. Al final creo que Los Quetzales fue la mejor decisión para reponernos.

Llegamos a Chiriquí el miércoles a mediodía para tener tiempo de ultimar detalles y descansar ante de subir. Es importante arreglar el transporte hacia el punto de partida con anterioridad si se decide comenzar a subir de madrugada.

Comenzamos a caminar a eso de las 6:30am y puedo decir que desde allí ya sentía el pecho apretado, creo que eran los nervios. Luego de un rato caminando, y aún antes de entrar al bosque, paramos a quitarnos los abrigos para estar más cómodos.

Honestamente no tengo tan buena memoria como para hacer un recuento minuto a minuto así que por favor tener paciencia.

A eso de las 7am comenzamos a caminar por el bosque, donde vimos un quetzal. Creo que fue el único animal que vi en todo el recorrido. Aquí en el bosque hay muchos árboles atravesando el sendero y aquí comienza a sentirse el peso de las mochilas.

Volcán desde el Mirador.

Alrededor de las 10am llegamos al Mirador, donde paramos a tomar fotos, agua y comer algo leve.
A las 11:10am llegamos al Ojo de Agua, donde nos detuvimos por más tiempo para descansar y comer. Aquí se pueden ver las ‘firmas’ de varios que han subido con anterioridad; creo que la firma más vieja que vi era de 1971.

Firmas en el Ojo de Agua

Después del Ojo de Agua ya se ve que la vegetación cambia, ya no son árboles ocultando la luz en el sendero. Luego que salimos de esta ‘sección’ ya comenzamos a ver más lejos el pueblo de Volcán y donde comienza el vértigo.

Luego de salir del bosque.

Luego de salir del bosque.

Nos habían hablado de la sección de las piedras pero vuelvo y repito, no me imaginé que fuese tan fuerte. Luego viene la parte del cable donde el grado de dificultad es mayor: se hace más difícil subir por el cansancio y la altura y también hay muchas piedras sueltas que si no se camina con cuidado pueden causar un serio problema a los que van detrás.  No se quién puso el cable pero se le agradece, sirve para apoyarse y subir pero aún así no es tan fácil. Nuestro guía prefiere no usarlo y llevarnos por las rocas que están más lejos del barranco.

Esta es la parte que se me hizo interminable y muy sufrida. Aquí ya el aire se hace menos denso y se siente que el corazón se te va a salir con cada paso que das. La vista compensa el sufrimiento.

Es aquí donde entra en juego la parte psicológica. Es cuando ves que caminas y caminas pero no llegas y comienzas a desesperarte por el cansancio, el hambre, la falta de aire.

Parte del volcán.

Parte del volcán.

Finalmente después de mucho batallar llegamos al cráter, el sitio donde planeamos pasar la noche para evitar el viento y el frío. Nos tomó mucho tiempo llegar allí y ya estaba oscureciendo como para subir a las antenas o la cruz; eso queda pendiente para la próxima.

Luego de sufrir en las piedras, al llegar al cráter casi tenemos un motín pues algunos pensaban bajar por Boquete para evitar pasar nuevamente por allí. Al final decidimos escuchar los consejos y bajar por donde vinimos. La bajada no fue mucho más fácil. Tomó menos tiempo pero no es relajo.

Después de esta experiencia creo que he aprendido algunas lecciones:

  • Prepararse, prepararse, prepararse física y mentalmente. Buscar información, preguntar a gente que ya ha hecho el trayecto.
  • Empacar lo menos posible. Hay que buscar eficiencia.
  • En cada parada comer algo que de energía. Creo que los emparedados no son prácticos, tal vez para la acampada sean lo mejor pero para el camino creo que los chocolates, power bars, etc son la mejor opción.
  • Probar, y aprender a usar, todo el equipo antes del paseo. Saber armar la tienda de campaña, a usar el pedernal, etc.
  • No esperar tanto tiempo en las paradas. Creo que esto fue lo que nos costó mucho tiempo al final.

Lo volvería a hacer? Claro que si, ya estoy entrenando.

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