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11va Caminata Susie Thayer


Hoy participamos en la 11va Caminata Susie Thayer que organiza Fundacáncer a beneficio del Instituto Oncológico Nacional. Mi familia ha participado varios años y la verdad no caminamos por nadie en particular pero este año para mi fue especial pues dos personas cercanas están en este momento librando su batalla personal contra “The big C“. Espero que el próximo año puedan ir para que lleven su camiseta de “sobreviviente”. 🙂

Siempre me emociona ver la cantidad de gente que se une a la caminata y este año no fue la excepción: Esta vez no logré conseguir camisetas con anterioridad y cuando llegué únicamente quedaban un par de “sobreviviente”… lo cual supongo que quiere decir que superaron totalmente las expectativas; hubo momentos que miraba para atrás y sólo se veía un mar de camisetas blancas cubriendo toda la calle 50. Sin palabras.

Felicidades a Fundacáncer por la convocatoria, a todos los patrocinadores, a los que compraron su camiseta, a los que caminaron y en especial a los sobrevivientes.

Salud!

Renove mi pasaporte y perdi un dia de mi vida.


Estoy frustrada, frustrada con la ineficiencia que parece ser la norma en nuestras instituciones públicas. Fui a renovar mi pasaporte y lo que debía tomar un par de horas se convirtió en un calvario de prácticamente todo el día.

Como buena usuaria de internet  y como escuché al director de esa oficina decir que si completadas el formulario en línea se haría más rápido el proceso, pues aproveché y me registré. Confiada en que con llenar el formulario me ahorraría horas de trámite me fui a renovar mi pasaporte.

Resulta que como estamos en ahorro energético las oficinas públicas abren a las 9am (aunque la gente llegue igual a las 6am) así que ni me estresé en madrugar si al final abrirían las puertas a las 9am. Llego a las 9:30am, pregunto en la puerta dónde tengo que ir si llené el formulario por internet y la respuesta fue “que va, eso no sirve para nada…haga esa fila”. Hago la fila #1 que es para que me revisen los documentos y me den el papel con mi número. Número 9-55.

Llego al primer piso y hay una sala grande con mucha más personas que sillas y todo el mundo con cara de resignación. Fila #2, espero que llamen mi número; van por el 89, recuerdan ustedes que tengo el 55? Hace calor, mucha calor. Hay una TV de alrededor de 13″ que se ve mal pero tiene HBO. O sea que hay pocas esperanzas de pasar el rato mirando una película. Por qué no me traje un libro?

A pesar que hay un tablero electrónico que te indica por qué número van los funcionarios prefieren el viejo método de utilizan la garganta para llamar los números pero te regañan si no sales corriendo apenas gritan tu número. Pasan horas y horas… y hace calor. Me da terror cuando escucho un grupo de gente a mi alrededor diciendo que estaban allí ayer pero “se cayó” el sistema y tuvieron que regresar. Ruego para mis adentros que no me toque regresar si no hasta dentro de 5 años. Como para agilizar la cosa, sale una funcionaria y llama como 10 números y se lleva a la gente a la planta baja, esto lo hace varias veces. Hay esperanzas de salir antes que termine el día y cruzo los dedos.

Ah, es hora de almuerzo y al parecer hay cambio de turno; si, casi como las gasolineras que no te despachan cuando hay cambio de turno. Llaman mi número y salto de mi silla antes que me salten. La amable funcionaria pregunta si van por el 9-55 o el 8-55, grita 8-55 y aparece alguien. Tengo que esperar que pasen 100 personas más? Por un momento me vi tirando al piso computadoras y demás demandando que me atendieran YA. La supervisora de este turno llama a la del turno anterior y aclaran el asunto: repartieron mal los tiquetes y cuando lleguen al 9-99 tienen que regresar al 8-50pico. No entiendo cómo se pueden confundir repartiendo tiquetes pero me vuelve el color a la cara, después de todo no tengo que esperar 100 personas más; solamente tengo que esperar 2 filas más.

Recuerdan que llené un formulario por internet para agilizar el proceso? Pues… me ahorró exactamente 2 minutos pues ya no tendría que dictarle a la funcionaria mi nombre, cédula y dirección pues le había hecho yo el favor de llenar mis datos por ella. Me toman la foto con una Lumix sin trípode y vuelvo a mi puesto a esperar que me llamen para pagar – exacto, no puedo pagar de una vez, tengo que esperar que me llamen.

Ahora estoy en la fila #3 esperando para pagar los $54 y no los $50 que dice la página de internet (qué raro). Para estas alturas ya me he hecho “amiga” de los que están sentados a mi alrededor. Sube una tanda de gente nueva que hacen fila en la caja hasta que alguien se pelea con la cajera porque no está cobrando; regañan a los de la fila y los mandan a dejar su formulario y esperar que los llamen. Llega un jubilado, le tira un piropo a la cajera y deja su papel en la ventanilla; inmediatamente la cajera llama un nombre y es el jubilado que acaba de llegar. Hay protestas y murmullos. Otra jubilada de la fila se alborota y exige que le cobren. En medio del revulú llaman mi nombre, qué miedo! Aprovecho que la sra. se va a pelear con la supervisora para pagar rápido y me dice la cajera que a las 2pm va a estar listo (lo mismo le han dicho a todos), miro el reloj y marca la 1:40pm. Ya para eso espero, igual los señores de SUNTRACS decidieron cerrar las calles y se enfrentan con la policía tirando cuanta cosa se les ocurre desde los edificios donde trabajan.

Bajo y me encuentro un mar de gente esperando pasaporte. Al menos acá la TV es más grande pero igual hace calor, no hay suficientes sillas y encima hay muebles embalados ocupando espacio. Se supone que abajo atienden a los jubilados, menores de 5 años y discapacitados pero igual les toca esperar un montón. No entiendo cómo puede demorar tanto este trámite, qué pasa entre que me toman la foto y pago? No puedo pagar antes y esperar que me llamen para la foto? No, sería lo obvio.

Ya para estas alturas la gente está alterada. Hay micrófono para que la cajera te llame pero no hay micrófono para que llamen a la gente conforme salen los pasaportes, toca afinar el oído o apiñarse frente al escritorio donde los entregan. Sale una tanda de pasaportes, el funcionario quiere que abran espacio para que puedan pasar los afortunados y en eso se pelea con más de 4. Llega alguien que llevaba en eso desde el día anterior y el funcionario le ordena que se siente, que la van a llamar y la mujer por supuesto le grita 4 cosas y el público la secunda. Me siento en una película gringa donde pintan cualquier lugar de América Latina como un pueblo con gallinas corriendo en medio de la gente. Estoy esperando que se forme una trifulca así que mejor me alejo del concolón.

Aparentemente hay dos funcionarios imprimiendo pasaportes y fácil tienen 200 por entregar. Anuncian que están llamando a los de las 9, 10 y 11am… y a mi me dijeron 2pm. La matemática es clara: voy a tener que regresar. Milagrosamente me llaman al ‘rato’, “sólo” tengo como 40 minutos esperando, me siento afortunada y apenada pues hay gente que llegó mucho antes que yo que aún no llaman. Salgo corriendo para que no me linchen.

En resumen, salí como a las 3:30pm pero al menos tengo mi pasaporte.

Domingo de Golf


Hoy fui a ver la ultima fecha del Panama Claro Championship/Nationwide PGA Tour en el Club de Golf de Panama. Debo confesar que no conozco casi nada de golf pero hay que ser de mente amplia y me di mi vuelta por alla. Lo que si sabía era que no debia ser como los fans de Happy Gilmore aunque estuve tentada a hacer algo por el estilo. 😉

Eso era un desfile de gente fashion y de patrocinadores regalando checheritos y comida/bebidas.

Nos sentamos por el hoyo 18 a ver el final de varios participantes. Era cómico que cuando se preparaban para hacer su tiro levantaban unos cartelitos de “Quiet Please” y la gente calladita, menos en el VIP donde ya el alcohol estaba haciendo su efecto de cortarle la audición a la gente y hay que hablar más alto. Varias veces los mandaron a callar ya más en serio.

Ya entiendo por que los grandes negocios, tratados bilaterales, y demás se cuecen en una cancha de golf. Creo que debo aprender al menos lo básico por si acaso de ahí sale una promoción, no? 🙂

Slacklining


Para hoy tenía pensado quedarme tirada en la cama viendo TV pero el día estaba demasiado espectacular como para pasarlo entre 4 paredes así que el cine tampoco era opción para pasar la tarde.  Le pregunté a Internet qué podía hacer hoy y recibí invitación de @Morinoko para hacer ‘slacklining‘.

La primera – y hasta hoy única – vez que vi eso fue a un hippie en Playa Wizard en Bocas del Toro. Hoy iba con la idea de parkear y ver a la gente haciendo ‘eso’ pero apenas llegué me invitaron a probar.

Cuando intenté subir no me sentía muy estable pero creo que con la práctica ya uno va teniendo mejor balance y puedes al menos subirte y balancearte por un par de segundos. Y bueno, como bien dicen que la práctica hace al maestro pues a practicar bastante. Mi pobre ‘instructor’ casi no pudo hacer mucho porque lo tenía de bastón humano aunque aquí entre nos creo que agarró eso de excusa. 😉

No pensé que fuera para tanto pero he sudado la gota gorda practicando. La próxima vez llevo agua y cositas de picar, ah y el Polar para anotarme puntos haciendo algo al aire libre en vez de encerrada en el gimnasio.

Mucha gente se nos quedó mirando y aunque los invitaron a participar solo una pareja se acercó y estuvieron un rato con nosotros practicando y hablando. Al final, intercambio de números e invitaciones para otras actividades. Buena manera de conocer gente.

Aquí hay un video interesante.

Vista al mar y la ciudad


Cuando estaba haciendo fila para el check in en el aeropuerto, solicitaron voluntarios para ceder su puesto en el avión. La oferta era muy tentadora, sobre todo porque estaba comenzando las vacaciones y tenía “todo el tiempo del mundo”; después de pensarlo un rato me anoté.

A los 8 voluntarios nos acomodaron en un hotel 5* con todas las comidas pagadas y otro regalito muuuy nice.

Ahhh, las vacaciones. 🙂