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Mini vacaciones: Penonomé – La Pintada – El Roble


La semana pasada estuve de vacaciones porque había visitas en casa y dediqué algunos días a pasear por ahí. Esto es un súper resumen de lo que sucedió el día que visitamos Penonomé, La Pintada y El Roble.

Antes de comenzar tengo una pregunta: saben dónde está el centro geográfico de la República de Panamá? R./ Está en Penonomé, frente a la policía y aquí un par de fotos para los fanáticos de las coordenadas.

También fuimos a La Pintada a ver cómo se hacen los sombreros pintaos.  La Pintada esta como a 20 minutos de Penonomé y la carretera esta en muy buenas condiciones.  Frente al campo de juego, a la izquierda, hay un local donde venden artesanías y junto a eso el local del Sr. Reynaldo Quirós quien amablemente nos explicó cómo se hacen los sombreros, incluso afuera tiene las plantas que se usan para la confección.  Como me imagino su local es la parada obligada para quienes quieren conocer más sobre los sombreros, ya tiene unos muestrarios que me recordaron mucho los trabajos de la escuela.  Quedo pendiente de poner su información de contacto para quienes quieran encargar su sombrero o su artesanía.

Tengo un libro de National Geographic Traveler sobre Panamá y allí dan el teléfono del Ingenio Santa Rosa (987-8101) para giras así que llamamos saliendo de Penonomé para solicitar una gira y al llegar a Aguadulce nos confirmaron que si podrían recibirnos.  Francamente nunca me había imaginado cómo podía ser un ingenio y la visita me resultó súper interesante.  Al pasar la primera garita me recordó la escena de Rain Man donde Tom Cruise y Dustin Hoffman van saliendo del sitio donde estaba recluido Rain Man.  A ambos lados de la carretera había cañaverales y al fondo, escondida entre los árboles estaba la planta.

No vimos todo el proceso porque hay mucho calor involucrado, no me imagino como sería eso pues en la parte que exprimen la caña hace bastante calor pero igual fue interesante.  La caña la muelen, o exprimen, 6 veces y al final queda es como un afrecho que usan para encender las calderas que le dan energía a toda la planta y más. Lo que sobra, la cachaza, la usan de abono.  O sea, no se desperdicia nada… muy ‘verde’. 🙂

Algunas otras fotos del ingenio aquí.

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Paseo en Kayak por el Lago Gatún


El fin de semana pasado participé en un paseo en kayak por el Lago Gatún. La gira fue organizada por Aventuras Panamá y se podría decir que fuimos conejillos de indias pues era la primera vez que hacían ese recorrido y querían probar qué tal.

En fin, desde la rampa pública de Gamboa partimos en lanchas hacia una playita cercana donde repartieron el equipo y dieron las instrucciones pertinentes sobre el uso del kayak y el timón.

En el grupo había una chica que asumo es bióloga o algo por el estilo pues iba con binoculares y parecía conocer bastate sobre la fauna y flora del lugar. Vimos perezosos, monos aulladores, cariblancos, murciélagos y por suerte no vi el lagarto. 😉

Buen tour, seguro mejorarán para cuando decidan implementar la gira en su “menú”.

Más fotos aquí.

La aventura de subir el Volcán Barú.


Lo hice, subí el Volcán Barú y sobreviví para contarlo. 🙂

Hace varios meses un grupo de amigos comenzamos a hablar sobre la idea de subir el Volcán Barú. Discutimos sobre varias fechas y al final nos decidimos por hacerlo cerca de los carnavales para que más gente pudiese sumarse.

Así pues, comenzó el entrenamiento: gimnasio, caminatas, búsqueda de información, etc. Creo que nada de lo que hicimos nos preparó para la magnitud de lo que nos esperaba. Debo confesar que pensé que sería mucho más fácil. Pensé que era más tipo sendero y no tanto rocas que escalar.

Decidimos subir por el lado de Volcán ya que quedaba más cerca de nuestro hospedaje y también porque la vista es mejor. Al bajar del volcán, nos esperaban las cabañas de Los Quetzales para reponer energías. Al final creo que Los Quetzales fue la mejor decisión para reponernos.

Llegamos a Chiriquí el miércoles a mediodía para tener tiempo de ultimar detalles y descansar ante de subir. Es importante arreglar el transporte hacia el punto de partida con anterioridad si se decide comenzar a subir de madrugada.

Comenzamos a caminar a eso de las 6:30am y puedo decir que desde allí ya sentía el pecho apretado, creo que eran los nervios. Luego de un rato caminando, y aún antes de entrar al bosque, paramos a quitarnos los abrigos para estar más cómodos.

Honestamente no tengo tan buena memoria como para hacer un recuento minuto a minuto así que por favor tener paciencia.

A eso de las 7am comenzamos a caminar por el bosque, donde vimos un quetzal. Creo que fue el único animal que vi en todo el recorrido. Aquí en el bosque hay muchos árboles atravesando el sendero y aquí comienza a sentirse el peso de las mochilas.

Volcán desde el Mirador.

Alrededor de las 10am llegamos al Mirador, donde paramos a tomar fotos, agua y comer algo leve.
A las 11:10am llegamos al Ojo de Agua, donde nos detuvimos por más tiempo para descansar y comer. Aquí se pueden ver las ‘firmas’ de varios que han subido con anterioridad; creo que la firma más vieja que vi era de 1971.

Firmas en el Ojo de Agua

Después del Ojo de Agua ya se ve que la vegetación cambia, ya no son árboles ocultando la luz en el sendero. Luego que salimos de esta ‘sección’ ya comenzamos a ver más lejos el pueblo de Volcán y donde comienza el vértigo.

Luego de salir del bosque.

Luego de salir del bosque.

Nos habían hablado de la sección de las piedras pero vuelvo y repito, no me imaginé que fuese tan fuerte. Luego viene la parte del cable donde el grado de dificultad es mayor: se hace más difícil subir por el cansancio y la altura y también hay muchas piedras sueltas que si no se camina con cuidado pueden causar un serio problema a los que van detrás.  No se quién puso el cable pero se le agradece, sirve para apoyarse y subir pero aún así no es tan fácil. Nuestro guía prefiere no usarlo y llevarnos por las rocas que están más lejos del barranco.

Esta es la parte que se me hizo interminable y muy sufrida. Aquí ya el aire se hace menos denso y se siente que el corazón se te va a salir con cada paso que das. La vista compensa el sufrimiento.

Es aquí donde entra en juego la parte psicológica. Es cuando ves que caminas y caminas pero no llegas y comienzas a desesperarte por el cansancio, el hambre, la falta de aire.

Parte del volcán.

Parte del volcán.

Finalmente después de mucho batallar llegamos al cráter, el sitio donde planeamos pasar la noche para evitar el viento y el frío. Nos tomó mucho tiempo llegar allí y ya estaba oscureciendo como para subir a las antenas o la cruz; eso queda pendiente para la próxima.

Luego de sufrir en las piedras, al llegar al cráter casi tenemos un motín pues algunos pensaban bajar por Boquete para evitar pasar nuevamente por allí. Al final decidimos escuchar los consejos y bajar por donde vinimos. La bajada no fue mucho más fácil. Tomó menos tiempo pero no es relajo.

Después de esta experiencia creo que he aprendido algunas lecciones:

  • Prepararse, prepararse, prepararse física y mentalmente. Buscar información, preguntar a gente que ya ha hecho el trayecto.
  • Empacar lo menos posible. Hay que buscar eficiencia.
  • En cada parada comer algo que de energía. Creo que los emparedados no son prácticos, tal vez para la acampada sean lo mejor pero para el camino creo que los chocolates, power bars, etc son la mejor opción.
  • Probar, y aprender a usar, todo el equipo antes del paseo. Saber armar la tienda de campaña, a usar el pedernal, etc.
  • No esperar tanto tiempo en las paradas. Creo que esto fue lo que nos costó mucho tiempo al final.

Lo volvería a hacer? Claro que si, ya estoy entrenando.

Canopy Adventure @ El Valle


Estas fiestas patrias han sido de profundo relax, aunque seguro regresaré más cansada al trabajo. En fin, después de mucho pensarlo me sumé al paseo al Valle de Antón para hacer el Canopy Adventure.

Luego de una escala en el Rey Coronado que estaba de bote en bote para comprar algunas cosas de tomar por cualquier cosa enfilamos para nuestro destino.

Ya en El Valle nos tocó ir detrás del desfile del Dia de la Bandera, lo que aprovechamos para hacer “window shopping” desde el carro de los puestos de venta de cosas de segunda mano que había a lo largo de la ruta. Por qué estos desfiles los hacen en la única vía de acceso al resto del pueblo?

Finalmente llegamos al sitio y nos amarramos los arneses, la lluvia nos aguantó buen rato para comenzar porque nos dijeron que cuando el cable está mojado es más difícil frenar — y digo, quién quiere quedarse sin frenos colgado de un cable en medio de la selva? Pero parece que en El Valle siempre llueve podía pasar toda una vida antes que estuviera todo seco. Con frenos o no, decidimos comenzar.

Luego de caminar por 30 minutos por un sendero llegamos a la primera plataforma para comenzar la aventura. Ahí dan las instrucciones finales (cómo frenar, cómo deslizarse, qué hacer si frenas de más y quedas a medio camino, etc.), y ajustan bien el arnés.

Como siempre, luego del primer tramo ya uno le agarra el gusto. No es tan difícil como pensaba que era –probablemente porque en el tramo más difícil solo te tienes que sentar y disfrutar la vista porque el guía frena por ti.

Al final, entrega de Certificado de Audacia y todo.

 Las fotos están aquí.